El bienestar de cada empleado comienza cuando la vida laboral y la vida personal se unen en una relación armoniosa y feliz.
Este es un tema de gran actualidad y que ha sido ampliamente debatido, ya que guarda la clave de la satisfacción de los empleados en sus vidas (y los empleados más satisfechos son mejores trabajadores).
Pero, antes de profundizar en el tema, primero debemos comprender los conceptos que lo rodean.
El concepto de “vida laboral” puede definirse como el flujo de energía y tiempo que existe entre el trabajo y el estilo de vida de cada individuo. Aunque este flujo es constante y orgánico, cambia a lo largo de la vida a medida que las motivaciones profesionales y las prioridades personales se integran.
Lo que tradicionalmente se denominaba en el sector como “equilibrio entre la vida personal y profesional” ha comenzado a cambiar recientemente. En realidad, el concepto de “equilibrio” genera una sensación de competencia entre ambos elementos en lugar de una integración holística de los dos principales lugares donde los trabajadores pasan la mayor parte de sus vidas: su hogar y su lugar de trabajo.
Este cambio se ha producido, en parte, debido a la globalización, una fuerza laboral más competitiva y los avances tecnológicos que han transformado la manera en que se realiza el trabajo, entre otros factores.
La necesidad humana natural es crear armonía y una integración sencilla entre los roles interrelacionados, las responsabilidades y las relaciones que conforman nuestras vidas.
Aquí entra en juego la importancia de contar con un departamento de Recursos Humanos dentro de las empresas que pueda promover esta armonía y una integración saludable de las diferentes áreas de la vida de sus empleados.
Aunque esta es la tendencia actual, todavía existen numerosos desafíos.
La importancia de un entorno de apoyo
En 2013, un estudio realizado por Gallup destacó una cuestión que sigue siendo muy relevante en la actualidad. El estudio señaló que:
El 50% de los empleados, en algún momento de sus carreras, dejan sus puestos de trabajo para alejarse de sus jefes y mejorar su vida en general.
Aunque pueda parecer una realidad, se trata de un dato realmente impactante.
Como se ha mencionado en otros artículos, las mayores ganancias de capital humano no provienen de informes, reuniones o cuotas, sino del estilo de gestión humanista adoptado por quienes ocupan puestos de liderazgo.
Este apoyo y empatía pueden manifestarse a través de los recursos que se ponen a disposición de los empleados para que puedan integrar las diferentes áreas de su vida de una manera saludable y armoniosa.
En lo que respecta a la Salud y el Bienestar Corporativo, los pasos que se deben dar no tienen que ser enormes, sino adecuados. Además, adaptar gradualmente la cultura corporativa a esta visión holística es fundamental para lograr un crecimiento saludable de la empresa en lo que respecta a la gestión de sus empleados y colaboradores.
¿Puede la flexibilidad ser una solución para esta integración?
Hoy en día, la flexibilidad es fundamental para favorecer el bienestar de los empleados, y existen estudios que respaldan este hecho. Adoptar esta estrategia es una excelente manera de que las organizaciones se adapten a los nuevos niveles de rendimiento y a los cambios demográficos que caracterizan a la fuerza laboral actual.
Para el empleado, la flexibilidad puede mejorar tanto su estado de salud como su rendimiento. Veamos:
El Sloan Center on Aging & Work de Boston College señala varias evidencias que indican que los empleados que consideran que tienen flexibilidad en el trabajo tienden a llevar estilos de vida más positivos, como lo demuestran sus hábitos de sueño, nivel de actividad física y gestión del estrés.
Uno de los aspectos más relevantes es lo que denominan “spillover”. El spillover es un proceso mediante el cual las actitudes y los comportamientos pueden pasar de una función a otra.
Un ejemplo clásico es cuando el impacto del estrés laboral comienza a afectar la vida familiar, lo que se percibe de manera negativa. Sin embargo, no tiene por qué ser así.
El “spillover” positivo también es posible cuando el trabajo comienza a tener un impacto positivo en la vida familiar. Y esto es relevante para el bienestar general de cada empleado.
En términos de performance, productividad y autonomía, estudios recientes, según Boston College, han encontrado evidencias de que cuanto mayor es el control de los empleados sobre sus horarios, más productivos se vuelven. La flexibilidad puede aplicarse tanto al tiempo como al lugar de trabajo, especialmente si la empresa dispone de varias oficinas.
Lo más importante es que el principal impulsor de una mayor productividad no es el tipo de flexibilidad, sino la capacidad del empleado para tener control sobre su vida laboral.
Los estudios destacan que cuando los líderes se centran más en los resultados que en el tiempo que los empleados pasan en la oficina, se registran menores niveles de absentismo, una mejora de la asistencia, mayor lealtad y una mejor retención de empleados.
Cuando se permite que el empleado tenga una sensación de autonomía, aumenta la productividad.
Según Ron Friedman, autor de “The Best Place to Work: The Art and Science of Creating an Extraordinary Workplace,” esto sucede “porque la autonomía es una necesidad psicológica básica. Cuanto más autónomos nos sentimos, mayor es la probabilidad de sentirnos comprometidos.”
Una integración equilibrada es un factor de retención
Como se ha mencionado anteriormente, son necesarios varios factores para lograr una integración entre la vida personal y profesional.
Hoy en día, para atraer y retener talento de alto nivel, es fundamental que las empresas sean más competitivas en sus programas de wellness, que sirven como base para una integración exitosa.
Una evaluación adecuada y holística es el primer paso para implementar un programa de Salud y Bienestar que responda a las necesidades reales de cada empresa, ya que hoy en día el simple hecho de contar con un programa ya no es lo más importante.
A medida que las nuevas generaciones se incorporan a la fuerza laboral, las empresas deben estar cada vez más dispuestas y preparadas para adaptarse a nuevas formas de pensar, vivir y trabajar. Además, no basta con centrarse únicamente en el aspecto físico; también es necesario considerar el bienestar emocional y mental.
Si cada empresa mira hacia dentro y tiene en cuenta a cada trabajador, ofreciendo programas que se ajusten a sus necesidades, todos saldrán beneficiados, tanto las empresas como los empleados.

