Según la OMS, cada 40 segundos una persona muere por suicidio en algún lugar del mundo, lo que significa que más de 800.000 personas pierden la vida de esta manera cada año.
Por este motivo, se creó la campaña Septiembre Amarillo, cuyo objetivo es concienciar a la población sobre este tema y sobre cómo podemos contribuir a su prevención.
Las causas del suicidio son diversas. Según el CVV, se han identificado trastornos de salud mental en muchas de las personas que mueren por suicidio o que realizan intentos de suicidio. Sin embargo, no podemos afirmar que todas las personas que mueren por suicidio presenten estos trastornos.
Tampoco debemos olvidar que, en muchas ocasiones, el suicidio puede ocurrir de manera impulsiva ante situaciones de la vida muy impactantes e inesperadas, como la pérdida de seres queridos, los abusos o incluso las crisis económicas.
Debemos entender el suicidio como una realidad que puede afectar a las personas que nos rodean. De esta manera, resulta más fácil reconocer cuándo alguien puede necesitar ayuda y hablar abiertamente sobre el tema.
Es importante saber que en Brasil existe una institución que ofrece apoyo emocional y trabaja en la prevención del suicidio, conocida como Centro de Valorización de la Vida (CVV). Si necesitas hablar con alguien o conoces a alguien que necesite apoyo, buscar ayuda profesional o de emergencia puede ser un paso importante.
Por eso, es fundamental dejar de lado los prejuicios e informarnos y educarnos sobre el suicidio y sus formas de prevención. Si algún día tienes pensamientos de autolesión, o percibes este tipo de comportamiento en alguien cercano, busca ayuda y comunica la situación a familiares de confianza o a profesionales.

